La respuesta no está en la cabeza sino en el corazón. No se encuentra ni en nuestra vida pública ni en la privada, sino en nuestra vida secreta. En afrontar cada problema como un reto, como una forma de crecimiento, como un desafío. En concentrarnos en crecer, no sólo en ganar. En trabajar en equipo. Y sobretodo en actuar, no solo soñar.
Con ejemplos extraídos de su experiencia como entrenador profesional y de su particular forma de entender la vida, Xesco Espar nos muestra como la vida castiga duramente a los que sólo hablan, fingen o pretenden y en cambio colma de recompensas a los que la actúan, se transforman y crecen… a los que la juegan con el corazón.



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